Silencio. Apoyado en el haya, el musgo se mezcla con la tierra húmeda,el sol penetra entre las altas hojas y llega hasta mi cara una sutil luz.
Huele a vida, sólo se escucha el movimiento de hojas caduca que recorren
el suelo gracias al ligero viento que las empuja.
Lo tengo en la mano, la fuerza que hago sobre él, hace que me sangre la palma.
Me juro a mi mismo no fallarte, intentaré hacerlo lo mejor posible.
Cierro los ojos, inhalo fuertemente aire y no lo suelto.
Siento todo lo que tengo alrededor, hasta siento los roedores bajo la tierra y
los pájaros volando sobre mi cabeza. Es maravilloso, es tan perfecto que casi te iguala.
No existe sentimiento en el universo que empate lo que siento,
quizás no fuere tan fuerte cuando te conocí, pero mi amor ha aumentado
tan rápido que ahora ya no sé ni cómo llamarlo.
Es mi vida tuya, o eso me parece. No quiero renacer, ese deseo muchos lo tienen, pero yo no.
¿Quién sabe que podría pasar? Me alegro de haber elegido todos los caminos que he elegido hasta dar contigo.
Eres tú mi escudo, contra la crítica y contra el dolor. No valoro tanto lo que haces por mí como lo hago ahora,
porque me ciegan las tonterías que rondan mi cabeza y no me dejan contemplar lo que realmente existe de verdad.
Ya te lo he dicho. Mi sueño eres tú, y una cosa más. Y quiero cumplir mis sueños, y sólo tú puedes permitírmelo,
si quieres puedo realizar los dos, sino tendré que elegir entre mi madre y mi padre, y no quiero hacer eso,
tengo consciencia y te amo a ti, aunque quiero encontrar mi lugar. Mi paraíso.
Esperaré el tiempo que haga falta para terminar de prepararme,
y espero que puedas prepararte conmigo para conocer lo nuevo, para poder irnos al bosque y sentirnos vivos.
Para poder correr entre hojas secas en octubre, para que puedas ver mis ojos brillar como nunca y para poder desearte en tu hogar mi lugar.
Te amo a ti, no a él. Y quiero seguir amándote, pero donde esté él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario