
Me duermo, quizás sea el frío que tengo, pero ya no me puedo mover, siento desaparecer. Es mi lecho mi lugar, y mi único motivo para estar aquí es la esperanza de poder cambiar.
Me disfrazo, aparento ser fuerte y valiente, pero tengo miedo al fracaso. Tengo la esperanza de que todo cambie, de mirar hacia el horizonte y ver como todo tiene sentido.
Me alegro, sonrío al ver a un niño jugar, es feliz y está realmente bien. Pero pienso que no tiene consciencia, no es racional, pero yo sí... aunque el esté bien y yo mal.
Me duele, las puñaladas que el mundo me da. Intento tocar el cielo, pero no llego desde mi sofá. Y es triste, ver el mundo evolucionar, y que existan occidentales que no saber ni contar.
Me giro, de espaldas, me giro al mundo entero que se suma a la ignorancia. Sonrío cuando estoy sólo, y cuando veo lo natural. Ya no siento nada por lo artificial, soy un tabú más, aunque lo haga mal.
Me muero, es aquí cuando desfallezco y yazgo sobre la nube que me sostiene. Dejo que me conduzca a la paz, donde no existe la preocupación y donde no hay números negativos, sólo existe una semirrecta desde el punto cero hasta el infinito. Y por eso te invito, a venir conmigo, al mundo que sigo... donde no se admite la ignorancia ni el conflicto, sí, es estricto, pero no es difícil dejar de potenciar empresas y fiestas económicas, es muy fácil vivir bien, pero nos complicamos.
Me despido, la educación no viene conmigo. Cuando nací estaba bien, me educaron y ahora soy inteligente, pero conozco el racismo, conozco la guerra y la Iglesia, conozco el infierno y conozco técnicas de ganar audiencia.
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